Para el hombre árbol
Una mujer deambula su camino hacia el hombre que se mantiene quieto, como un árbol, esperando a la mujer que no se pierda en el bosque.
“El lenguaje como excusa para organizar una estructura que nos represente, o que no nos represente, la palabra como un eje funcional para aletargar el vacío o para empujarlo sobre el pavimento; el encierro entre las cuatro paredes al modo de un cartujo para, desde allí, retroalimentarnos con la superficie de otras cartografías que nada tienen que ver con el mundo real; aquél que físicamente está allí, pero que a Ornello Balestro no le dice nada, o le dice mucho. Ese debió ser el enfoque del lente avizor de Oliverio Coehlo cuando escribió Borneo, la novela que lo mantendrá a raya durante el tiempo que le demande escapar de su camisa de fuerza y que seguro a Borges le habría robado un gesto de satisfacción al comprobar que aún no se agotan las posibilidades para fabular desde nuestra lengua. Un aguafuerte que seduce por ese sentido de estremecer más allá del principio estético de la belleza o del compromiso con la realidad y su necia actitud de escogernos el personaje. Oliverio Coehlo ejerce con saña su don. No en vano, Enrique Vila Matas, en vez de palmearle la espalda, le pidió que siga escribiendo”.
Mis sueños de niña tenían mucho que ver con viajes y logré llegar a todos los lugares que quería ver, de niña. Ojo que no soñaba con Disney, sino con Buenos Aires, París y Río. Ahora de “adulta” quiero seguir viajando y los destinos se pusieron más complicados y los fines de los viajes también cambiaron. Por ejemplo, quiero regresar a París a visitar la tumba de Julito y Maupassant en Montparnasse, o caminar por las calles citadas por Pamuk en el Museo de la Inocencia, lo que me recuerda que los viajes por amor también se incrementaron con los años.![]() |
| Interior de la Aso.Cultural Las Peñas |
Por demás está decir que mi cara denotaba decepción, no sólo porque los chicos no pudieron aprovechar el ejercicio que íbamos a realizar después de nuestra exhibición, sino porque me resulta triste vivir la realidad de una ciudad en la que no se desarrollan eventos culturales, ni hay suficiente público para disfrutarlos.
El primer día nos reunimos en la biblioteca para ver la representación de “Il Capuccetto Rosso” (La Caperucita Roja) de los Hmns. Grimm, puesta en escena por los niños del Colegio Giusseppe Garibaldi. La adaptación fue estupenda y escucharla en italiano con fluidez fue emocionante. Al día siguiente asistimos al concurso de libro leído “I promessi sposi” (Los novios) de Alessandro Manzoni (1827) y, el tercer día aumenté mi vocabulario con un par de palabras nuevas incluidas en el concurso de deletreo, para el que los chicos se habían preparado tan bien que se acabaron las 150 palabras y todavía quedaban participantes que no habían cometido errores.
Hace poco regresé de Lima de la Feria Internacional del Libro, en la que colaboré en una mesa que defendía géneros literarios considerados menores, y en la que intervine con una ponencia acerca de literatura infantil y juvenil. Toqué temas como las tendencias de los lectores, la importancia del currículo escolar y el marketing cómo estrategias de difusión, títulos juveniles en las listas de bestsellers, programas de fomento para la lectura y listé nombres de escritores “serios” que han publicado títulos para chicos.![]() |
| Charlie y la fábrica de chocolates de Roald Dahl Ilustración de Quentin Blake |
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| Portada del libro "¿Te gustan los monstruos?" Ilustración de Roger Ycaza |
Federico Fellini comparó al mundo con el circo, de esta manera es más fácil entender por qué es un tema recurrente en sus películas. Confieso que siendo fanática de este director y del cine italiano, acabo de ver por primera vez “La Strada”, ganadora del Óscar a mejor película de habla no inglesa en 1957 (tres años más tarde de ser estrenada) y en la que actúan Anthony Quinn, Richard Basehart y Giulietta Massina, esposa de Fellini. Una película sobre el circo detrás del circo.
Su cabello tiene varios tonos que van del negro al marrón y del rubio cobrizo al naranja. Sus ojos no tienen marco. Quizás alguna de las velas le quemó las cejas y a ella parece no interesarle disimular, de hecho usa una estridente sombra azul eléctrico nacarada desde el borde de sus saltones ojos marrón, hasta cubrir lo que sospecho serían sus cejas. El resto de su rostro es borroso, es decir, existe pero como sus cejas no, pues no hay manera de registrar el resto de su cara. Jamás la ví sonreír. Puede ser que por lo “antes mencionado” luzca molesta la mayoría del tiempo. Es como la gente que se inyecta botox… En su caso las cejas mataron su expresión.